En un contexto donde recientemente se inauguró el proyecto del Parque de las Aguas, la Red de Estudios para el Desarrollo (REDES) ha identificado que Piura es uno de los departamentos con mayores problemas de disponibilidad hídrica. Según la última Encuesta Nacional de Hogares (Enaho), el 13.5% de los hogares piuranos carece de acceso a agua potable, superando la media nacional. Además, solo 1 de cada 6 cuenta con servicio de agua las 24 horas, lo que coloca a Piura como la cuarta región con peor acceso a este recurso vital.
Una tarea prioritaria para la región
“Aún hay miles de familias que enfrentan dificultades para contar con un suministro adecuado y constante, lo que impacta directamente en su salud, bienestar y calidad de vida. Garantizar el acceso al agua no solo es una necesidad básica, sino también un derecho fundamental que debe ser priorizado en la agenda pública. Es fundamental que los esfuerzos y recursos se orienten hacia proyectos que atiendan esta problemática de manera urgente, asegurando que más piuranos puedan disponer de este servicio esencial”, sostuvo Germán Vega, economista de REDES.
Niveles alarmantes en los últimos años
En octubre pasado, la crisis hídrica en Piura alcanzó niveles alarmantes: las reservas de Poechos y San Lorenzo se encontraban a un 3% y 13% de su capacidad, respectivamente. Esto obligó a los ciudadanos a tomar a medidas urgentes, como recolectar agua de camiones cisterna o excavar pozos. La situación generó incertidumbre por la salubridad del agua y el riesgo de propagación del dengue.
Los agricultores fueron los más afectados, ya que cultivos como el arroz y el mango no pudieron completar su ciclo o tuvieron que adelantarse, lo que resultó en menores ganancias a las obtenidas en 2023. Recordemos que, según la Enaho, uno de cada cuatro piuranos depende de la agricultura como fuente de ingresos, lo que intensifica el impacto negativo en la productividad agrícola.
Gestión hídrica: tarea pendiente
La administración de la Empresa Prestadora de Servicios de Saneamiento (EPS) Grau, que atiende aproximadamente al 52% de la población de la región, sigue siendo un problema. En 2024, la Superintendencia Nacional de Servicios de Saneamiento (Sunass) calificó a la EPS Grau con menos de la mitad del puntaje máximo (100%) en dos áreas clave: calidad del servicio (46.5%) y sostenibilidad financiera (34.5%).
Esto quedó evidenciado durante la crisis ocurrida el año pasado, cuando se recurrió al uso de pozos gestionados por EPS Grau como una solución temporal al problema. Sin embargo, la Contraloría detectó que el agua de estos pozos no cumplía con los estándares establecidos en el Reglamento de Calidad de Agua para Consumo Humano. Además, al analizar la ejecución de su presupuesto, se observa una tendencia a la baja en los últimos cinco años. En 2019, EPS Grau ejecutó más de la mitad de su presupuesto (58.7%), mientras que en 2023 esa cifra cayó a menos de una quinta parte (15.3%).
“Para cerrar las brechas en el acceso al agua y mejorar la calidad de los servicios, es importante la ampliación de cobertura y la mejora continua del servicio. Es esencial destinar recursos a infraestructura clave, como sistemas de captación, reservorios y represas. Asimismo, abordar el problema de la descolmatación, especialmente en reservorios como el de Poechos, cuya capacidad ha disminuido debido a la falta de mantenimiento”, sostuvo el especialista.
Vega añadió que, en una región como Piura, donde fenómenos como El Niño son recurrentes, es necesario implementar políticas estructurales a largo plazo en lugar de depender de soluciones temporales. En este sentido, el vocero de REDES subrayó la importancia de concentrar esfuerzos y recursos en obras que recojan agua, en lugar de destinarlos a proyectos de menor prioridad.
Proyecciones al 2025
Para el año 2025, el presupuesto asignado al Proyecto Especial Chira Piura (PECHP) es de S/48 millones. Esto significó una disminución del 41.5% respecto al presupuesto del año anterior, que fue de S/ 82 millones, de los cuales se ejecutó el 97.3% (S/ 79 millones).
“Sin planificación integral e inversiones estratégicas en redes de abastecimiento, miles de hogares permanecerán en situación de vulnerabilidad, con impactos negativos en salud pública, educación y desarrollo socioeconómico. Es fundamental priorizar soluciones estructurales y de largo plazo. Estas deben optimizar la gestión del recurso hídrico y garanticen su disponibilidad y acceso equitativo para la población”, finalizó Vega.





