Opinión: A propósito de las elecciones del 11 de abril

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Por: Denise del Pilar Núñez Alzamora.

El pasado domingo 11 de abril, los peruanos electores tuvimos en nuestras manos la gran oportunidad de cambiar el rumbo de nuestra historia republicana y democrática emitiendo un voto consciente y responsable. Sin embargo, los resultados del proceso electoral 2021, reflejan claramente la grave crisis de nuestro país que nos exige a todos, tomar conciencia y reconocer que aún no estamos preparados para tomar decisiones de tanta trascendencia como la elección de un presidente de la república que reúna las condiciones elementales para dirigir los destinos de un país como, capacidad de servicio, honestidad, transparencia, cercanía, conocimiento de la realidad de su país, desprendimiento de sus ambiciones políticas y económicas, así como el  compromiso de hacer prevalecer la justicia entre todos los peruanos. En este contexto de elecciones presidenciales cito el pensamiento del pensador griego Aristóteles “La ética, es parte de la ciencia política para poder formar gobernantes virtuosos”, pensamiento que nos conduce a reflexionar sobre la necesidad de elegir gobernantes con ética y moral cristiana.

Cunde entre nosotros la desinformación sobre la realidad política del país, porque tristemente no somos ciudadanos con hábitos de lectura, y por ende somos presa fácil de publicaciones engañosas o mal intencionadas que circulan a través de las redes sociales y que tienen como finalidad la manipulación de nuestras ideas. En este punto, la educación juega un papel sin precedentes, porque a través de ella nos dotamos de las herramientas necesarias para decidir con responsabilidad y mantener viva nuestra memoria colectiva. Al respecto el pensador francés Voltaire refería que, “La política es el camino para que los hombres sin principios, puedan dirigir a los hombres sin memoria”.

Un país como el nuestro, con sus imponentes maravillas naturales y culturales, que proyecta admiración en el mundo, merece una mejor atención y calidad educativa. La educación es la puerta que se nos abre de par para conocer y ser empáticos con las necesidades de los menos favorecidos. Merecemos la construcción de un país con solidez democrática justo, equitativo, con menos violencia y más respeto por la dignidad de la mujer peruana, y estoy convencida que esto puede ser posible educándonos e involucrándonos en los asuntos públicos de nuestro país.

Este último proceso electoral, nos deja una gran lección de vida, para reaccionar y decidirnos en participar activamente en la toma de decisiones políticas de nuestro país, fieles a nuestros principios y convicciones. Este es el verdadero sentido de una auténtica democracia que nos exige participación ciudadana.

 Disipemos el temor de participar en la vida política de nuestro país, expulsemos de nuestra mente la idea equivocada que tenemos los peruanos, por las experiencias que nos ha tocado vivir como país, que la política es inútil, o que aquel que participa en política, solo lo mueve la ambición por obtener el poder. Estoy convencida que existen compatriotas con ideas constructivas y con la esperanza de un futuro mejor para todos los peruanos.

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