Miles de habitantes de Iquitos ya enfrentan las consecuencias del verano adelantado en la selva peruana, con una marcada disminución del caudal del río Amazonas debido a la falta de lluvias.
Este fenómeno ha dejado embarcaciones varadas, interrumpiendo el transporte fluvial, y ha generado desabastecimiento de productos esenciales y combustible en la región.
El río Amazonas ha bajado casi 2.50 metros, acercándose a mínimos históricos, lo que ha llevado a Senamhi a advertir sobre una posible sequía extrema en los próximos meses.
La situación podría empeorar, provocando escasez, aumento de precios y una crisis comparable a la de Brasil.





