Compartidos

Por: Billy Crisanto Seminario

Estas elecciones han sido marcadas por el escepticismo y la incertidumbre de la población, más preocupada por la Covid, que por las propuestas partidarias. Hasta las encuestas difieren en cuanto a sus resultados. Sin embargo, hay que votar. Hay que elegir al próximo presidente en pleno bicentenario. Al respecto sustentaré algunos criterios, los cuales sólo representan mi pensamiento.
Veamos. En primer lugar, no votaré por ningún candidato de derecha, pues históricamente han representado a los grandes sectores económicos de nuestro país. Estos mismos sectores son los que pusieron a Fujimori, Alan García (en su segundo gobierno), Toledo, Humala (que fue obligado a cambiar de rumbo); también pusieron a PPK, y por último a Vizcarra, aunque ahora renieguen de él.
En el escenario actual, desde Hernando de Soto hasta Keiko, y por supuesto Aliaga, demuestran en sus propuestas una falta de conocimiento de país, y menos de identificación con los sectores más excluidos. Más bien lo evidente es la defensa de sus intereses. Se nota a leguas la inautenticidad de sus planteamientos, y su apuesta por un continuismo económico, con mínima intervención del Estado, pero sí con un perfil represivo a toda forma de reivindicación económica y social.
Ante esta situación al sector progresista, aquel que es consciente que de nada sirven las cifras en azul, si no han servido para mejorar el sistema de salud, cuyo precio estamos pagando con el colapso de hospitales, y el descuido de la educación en el Perú. Entonces, a alguien que peina canas y que no tiene ninguna militancia partidaria, no le van a convencer con cuentos de grandes cambios, cuando nunca lo han hecho.
En consecuencia, votaré por una candidatura de izquierda, al margen de que lo que digan las encuestas, que hoy no se pueden difundir. No votaré a ganador como si se tratara de una apuesta o partido de futbol. Finalmente, y para despejar incógnitas, apoyaré a Verónica Mendoza, por tres razones. Porque me perece honesta, porque tiene un equipo de gobierno y porque ideológicamente y programáticamente tomará medidas para reducir las tremendas brechas económicas, por luchar contra las grandes exoneraciones para las grandes empresas, y contra los monopolios y oligopolios, que, aunque muchos lo nieguen, ahí están y ahora mismo están lucrando en plena pandemia.

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