Por : Javier Atkins Lerggios

 

 

 

 

 

 

 

Cuando estés leyendo este articulo amable lector, la Comisión de Relaciones Exteriores del Congreso estará nuevamente en la linea de fuego debatiendo la conveniencia o no de ratificar el Pacto de Escazú de Acceso a la Información, a la Participación Pública y Acceso a la Justicia en Asuntos Medioambientales en América Latina y el Caribe.
La ONU (de repudiable actuación en la pandemia) y la Comisión Económica para Latinoamérica (CEPAL) han promovido este Acuerdo que por su extenso y emotivo nombre debería resultar muy simple e indiscutible su ratificación, tal como fue la firma del mismo en el cantón de Escazú (Costa Rica) en el 2018. Sin embargo han transcurrido ocho años desde su propuesta en Rio+20 y sólo 9 de los 22  países firmantes la han ratificado, y hoy la presión internacional para llegar al mínimo requerido (11) es de tal músculo económico que origina dudas respecto a quiénes serían los verdaderos beneficiados.
El Perú demostró con la creación del Ministerio del Ambiente en mayo 2008 “que el cuidado, conservación y uso sostenible de nuestros recursos naturales en forma articulada con la sociedad civil” no era una simple frase “políticamente correcta” sino una política pública permanente, creando además organismos reguladores y fiscalizadores. ¿Qué mejor muestra que nuestro absoluto alineamiento a los 17 Objetivos Sostenibles al 2030 de la ONU? Si el Congreso ratifica este Pacto, debería desaparecer en el mismo acto el Ministerio del Ambiente ya que la ex ministra al firmar el Acuerdo inculpó a su Despacho de incompetencia!
Todo proyecto de inversión en nuestro país necesita por norma un Estudio de Impacto Ambiental (EIA) bajo el brazo, incluyendo torpezas que lo exigen para instalar tuberías de agua y desagüé en caseríos donde la población toma agua de los canales de riego. ¿Puede haber un disparate mayor?
Nuestro país cuenta con 21 Centros de Investigación y Desarrollo dedicados al uso sostenible de nuestra biodiversidad oceánica, amazónica, glaciares y montañas, medicina tropical, energía nuclear y un largo etc de ecosistemas que son fuente de generación de excelentes científicos, muchos de ellos de renombre mundial. ¿Necesitamos un tutelaje extranjero como regalo de cumpleaños republicano número 200 que ingrese a nuestras fronteras y nos lleve de la manito para enseñarnos nuestros deberes?
Considero que nuestro Congreso debe apelar a la reflexión y a la participación de nuestras instituciones de investigación antes de tomar una decisión en la que se juega el futuro de las próximas generaciones. Agravar la dolorosa y crítica situación sanitaria económica generada por el covid19 sumando actores extranjeros o nacionales que traben la inversión pública y privada , no es el escenario que el Perú y Latinoamérica necesitan.
Si ellos tienen músculo económico debemos demostrarles que el Perú, al margen de su trabajada musculatura, decide con un órgano más importante.
El cerebro.

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