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La Verdad NO es democrática

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Por: Kelly Gianina Rojas Ruiz

La celebración del nacimiento del niño Dios nos brinda la oportunidad ideal para
solicitar al Espíritu Santo, el discernimiento necesario para expresar la verdad,
específicamente con respecto al proceso sinodal que dio inicio el 09 de octubre de
2021 y que este año 2023 ha tenido una jornada que culminó el 28 de octubre, con la
presentación de un informe de 42 páginas en el que las palabras más mencionadas en
cada párrafo redactado, son apertura al diálogo y escucha.

En esta XVI Asamblea General Ordinaria del Sínodo, cuyo tema fue: “Por una Iglesia
Sinodal, comunión, participación y misión”, la misma que en sus tres fases: diocesana,
nacional y continental, se ha caracterizado por la multiplicidad de intervenciones y
pluralidad de posiciones – participación de laicos (mujeres), iglesias orientales católica
y ortodoxa- ha llegado a ciertas convergencias y cuestiones que afrontar; sin embargo,
en las cosas de Dios, es mejor detenerse a inquirir la perfecta voluntad de Nuestro
Amado, es decir, escudriñar cuál es la perfecta voluntad de Dios y en nuestra búsqueda
por encontrar la Sabiduría, las Sagradas escrituras se constituyen en la brújula que nos
marca el camino. No se trata de rebatir posturas sino de aprender mutuamente en paz
y armonía. Tampoco se trata de buscar una perfecta hermenéutica eclesial – métodos
y corrientes para interpretar las Sagradas Escrituras- sino de aceptar con humildad la
revelación del Espíritu Santo o llegar al Sensus Fidei – comprender el misterio de Cristo
desde una experiencia personal de fe, es decir, comprender y creer.

El informe como resultado del trabajo en comunidad se ha estructurado en tres partes:
El Rostro de la Iglesia Sinodal; Todos discípulos, todos misioneros y Tejer lazos,
construir comunidad. En la primera parte debemos destacar que existe un llamado a
explicar en profundidad los conceptos de sinodalidad y sinodal para que no existan
dudas al respecto, ya que algunos consideran un método populista el querer llamar a
un grupo de personas para que decidan sobre temas relevantes y más aun tratándose
de temas de fe; se propone que la cultura sinodal llegue a los canales digitales, muy en
especial con los jóvenes para tratar de generar diálogo y unidad con sus familias. En
esta parte no se comprende bien de qué manera se concretará llevar el método
sinodal a las Tics, quizá hagan falta mayores luces; sin embargo, el objetivo es muy
noble; que las Iglesias locales encuentren a las personas idóneas para que coadyuven
en el discernimiento eclesial. En este punto se tendría que aclarar si se refiere a
miembros del clero o a personas laicas. Y si se refiere a estas últimas, cuáles son las
condiciones para denominar “idóneas” a dichas personas; ampliación del número de personas que participen en caminos sinodales. No se comprende para qué tantas
agrupaciones católicas y tantas personas laicas y parte del clero, es decir un llamado
global, esto significaría mayor número de votos.

En la segunda parte se proponen temas que generan controversia como el diaconado
femenino. El diácono no posee todas las facultades sacramentales, por ejemplo, no
puede oficiar una misa. Quienes están a favor de esta propuesta argumentan que es
necesario que las mujeres se expresen y para ello se pretendería otorgar mayores
espacios. No podemos negar la vulnerabilidad de las mujeres en un mundo netamente
machista que aún nos sigue cosificando y mirándonos como meros cuerpos bonitos;
sin embargo, a la luz de la verdad, la tradición de la Iglesia Católica ha sido continuar lo
establecido en el Nuevo testamento, cuando Jesús creó la Iglesia en el momento en
que dijo: “tú eres Pedro y sobre esta piedra edificaré mi iglesia, y el poder del infierno
no la derrotará” (Mt. 16, 13-20). Esta es la Iglesia instaurada por Jesucristo, en la que
existe ordenación de varones.

En tal sentido, si leemos los comentarios que el Sumo Pontífice realizó en el año 2013,
cuando recién había sido elegido, podemos apreciar que el Papa Francisco se refirió a
las mujeres como seres humanos que deben ser valoradas sin ser “clericalizadas” y
dijo que los que piensan en las mujeres como cardenales sufren un poco de
clericalismo, es decir, el Papa Francisco señaló como “el mal del mundo” al clericalismo
-que es la corriente de pensamiento que permite al clero inmiscuirse en temas
políticos, haciendo uso de su poder e influencia en los laicos para lograr un objetivo
político-, es decir, en el punto específico de las mujeres, las asimetrías no serán
derribadas si las mujeres llegan a ocupar cargos de alta jerarquía en la iglesia, sino por
la labor que se realiza desde la fe. Santa Teresa de Calcuta no necesitó ser diácona
para entregar su vida por los necesitados; así como, Martha Nussbaum desde la ciencia
social, brinda aportes para construir un mundo más humano. Considera que la libertad
se logra con educación y ética porque solo los ciudadanos libres son capaces de pensar
y para que se lleven a cabo grandes cambios en la historia es necesario saber pensar.

En suma, podemos hacer el bien y generar cambios trascendentales, desde donde nos
encontremos, en nuestro hogar, desde el trabajo o desde el campo científico. En la
Sagrada Biblia dice: “Dad al César lo que es del César y a Dios lo que es de Dios” (Mt.
22,21). La defensa de los derechos de las mujeres es un tema político.

Asimismo, otro ítem importante es la confesión y la misericordia que debemos tener
para llegar a la absolución, sin olvidar que solo llegan al perdón quienes se arrepienten
de sus faltas. No es un acto misericordioso, absolver a un ser humano que no ha
llegado a conseguir perdonar, antes bien lo estaríamos condenando. Misericordia es
ayudarlo a transformarse en un vaso nuevo para poder entrar en el Reino de Dios,
desde el mundo. Y acudir al confesionario arrepentido de sus faltas.

Otro tema con igual relevancia es el de la apertura a las personas divorciadas y a las
personas homosexuales. Esta temática tiene ya intrínsecas heridas que no sanan. Es
importante tener caridad perfecta, llegar a comprender el vacío existencial que podría
existir en ellos, el dolor que les ha causado ser excluidos en su mayoría; sin embargo,
estas heridas requieren de la redención de Cristo para poder sanar, que sus heridas
sean lavadas con la Sangre de Cristo. No hay vida sin Dios. El ser humano solo se puede
realizar en Dios. La felicidad y la auténtica alegría solo vienen de Dios. Es necesario
volver al camino, retornar a la verdad para que nuestra alma y espíritu encuentren lo
que tanto buscan.

Además, en esta segunda parte también se pondera el celibato, que quiere decir la
soltería y abstinencia sexual de los sacerdotes. Es una norma católica y disciplinaria. El
valor del celibato es un don de Dios. En el Concilio de Trento (1543-1563), fue
reafirmado el celibato clerical. Al respecto, el fallecido Papa Emérito Benedicto XVI y el
Cardenal Robert Sarah publicaron el libro: “Desde lo más profundo de nuestros
corazones” en el año 2020, donde argumentaron su negativa a eliminar el Celibato y
manifestaron que ofrecer la figura de los “Viri probati” – hombres casados de virtud
probada- es ofrecer “sacerdotes de segunda clase”. Y afirmaron que la llamada a seguir
a Jesús no puede ser posible sin el signo de la libertad a todos los compromisos. Un
sacerdote debe estar “despierto para Dios”. En esta línea, me acojo otra vez al
“itinerario” de vida que Jesucristo nos dejó para que quede impregnada en nuestra
alma, la Ley de Dios y no nos salgamos del camino. La Sagrada Biblia dice: “También el
que da su virginidad en matrimonio hace bien, pero el que no la da en matrimonio,
hace mejor” (1 Cor. 7, 38). Jesucristo pudo centrar todas sus facultades en su
ministerio sin necesidad de una cónyuge. Para cumplir con nuestra misión se requiere
entregarnos por completo a Dios. Los afanes de la vida dentro del matrimonio podrían
apartarnos del camino del Señor si no se tiene la Gracia para dicha vocación.
Ahondaremos pues, sobre el concepto que es el meollo del cual surgirán las más
grandes decisiones y renovaciones en la Iglesia Católica. La verdad es una sola, la
verdad es Dios, la verdad NO es democrática. Dios es infinitamente perfecto. No
necesita del consenso para actuar, al contrario, nosotros necesitamos de Él para
obtener conocimiento pleno. La democracia es el poder del pueblo en donde las
opiniones de las personas son escuchadas; sin embargo, el pueblo necesita del
conocimiento pleno para actuar. Es decir, sin este conocimiento pleno, la libertad de
actuar se volvería libertinaje, el ser humano no sería libre en sí, sino que alcanzaría la
perfecta libertad en cuanto conozca la Verdad. Siendo que requiere de la verdad para
tener conocimiento pleno que lleve a la perfecta libertad, entonces podemos deducir
que la Verdad NO es democrática porque no requiere de consenso para que actúe. Ella
es esencia, inicio y fin de todo. Por ello, también podemos deducir que la democracia
es una gran mentira. Ya que siendo la Verdad perfecta entonces todo lo que se opone
a ella es imperfección. La democracia se opone a ella porque considera que el ser
humano puede decidir, con ello afirmaría tácitamente que el ser humano es “dios”,
pero esto no es así, NO es real el antropocentrismo, ya que si el ser humano fuera el
centro del universo, entonces nos esperaría la perdición total, la esperanza estaría
muerta, nos defraudaría y ya nada tendría sentido; pero gracias a Dios esto no es así,
las angustias y el espectáculo que hemos sido para el mundo – el hazmerreír de todosno ha sido en vano porque Dios existe y nos espera en la Patria Celestial. La Verdad es
perfecta porque la Verdad es Dios y la felicidad y libertad perfectas las encontramos en
Dios. Deducimos que si democracia es mentira, la Verdad NO es democracia, porque
su esencia es pura y no admite cinismo. Concluimos que no se requería del método
sinodal para aportar mejoras en la Iglesia Católica, porque siendo la verdad perfecta,
entonces se puede invocar al Espíritu Santo para conocer a plenitud todo lo que Dios
quiere que hagamos, renovemos o mejoremos.

Y finalmente, en la tercera parte se recalca el papel de los jóvenes y de las tecnologías
digitales al servicio de la palabra de Dios. En este ítem, hay que considerar los riesgos2
que nos mencionó Mcluhan (1964), el “profeta” de la era digital, quien advirtió que si
no estamos preparados, internet, podría manipular nuestros sentidos y hasta nuestro
sistema nervioso, logrando deponernos de nuestros derechos. Por ello, podemos
beneficiarnos del mundo digital pero siempre considerando el análisis de todo lo que
encontramos, así como, de todo lo que publicamos.

Vale decir, que este documento ha sido aprobado por más de dos tercios de los
participantes; no obstante aún no es definitivo, ya que recién en octubre del próximo
año 2024, se concluirá con las reformas de la Iglesia Católica – en caso de que se
acepten; sin embargo, vale decir que los cardenales tendrán la última palabra. De los
242 cardenales existentes, 136 tienen derecho a voto y 106 no tendrían este derecho
por tener más de 80 años. De los 136 con derecho a voto, 99 fueron nombrados por el
Papa Francisco. Es por ello urgente que todos los creyentes nos unamos en ayuno y
oración para que el Espíritu Santo se manifieste y las enseñanzas recibidas en la
Sagrada Biblia se practiquen sin temores. Que triunfe la Verdad Absoluta.

Said Carmona
Said Carmona
Comunicador social, apasionado por la redacción periodística y la investigación. También me encanta el periodismo deportivo.

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