Conoce al ingenioso docente que construyó un robot para enseñar a sus alumnos en el Vraem

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Los estudiantes del colegio Santiago Antúnez de Mayolo, ubicado en el distrito de Colcabamba, región Huancavelica, no pueden estar más felices. A pesar de la pandemia de coronavirus (covid-19), que impide tener clases presenciales, ellos no se pierden las enseñanzas de ciencia y tecnología que les brinda su profesor Walter Velásquez Godoy.
El ingenioso docente, de la especialidad de ciencia y tecnología, halló una manera de atraer el interés de sus alumnos gracias a su robot «Kipi», que construyó con material reciclado y chatarra electrónica reparada y que se recarga con energía solar.
Walter Velásquez lleva a todos lados a «Kipi», visita a sus estudiantes que viven en alejadas comunidades del distrito de Colcabamba, ubicado en el ámbito del Valle de los Ríos Apurímac, Ene y Mantaro (Vraem). No importa la distancia, siempre llega acompañado de su robot para alegría de sus alumnos.
El docente, en sus trece años de experiencia en Colcabamba se identificó con las necesidades de la zona y construyó su robot que se recarga con energía solar gracias a una mochila que cuenta con un panel fotovoltaico.
De los 60 alumnos que tiene a su cargo, sólo 30 de ellos tienen acceso al internet y el WhatsApp y al resto los atiende con sesiones pedagógicas de una forma dinámica con asistencia de “Kipi”, al cual traslada en el lomo de un burro a través de decenas de kilómetros por sinuosas y difíciles trochas.
La satisfacción llega cuando los pequeños de las comunidades más alejadas reciben con alegría y aprenden con su robot que se mueve en distintas direcciones, almacena audiolibros, cuentos, poesías y experimentos guía para seguir aprendiendo y retransmite la grabación de los programas radiales de la estrategia “Aprendo en casa” en quechua y asháninka, en lugares donde no llega señal de radio y televisión.
Previo a esta encomiable labor, Walter Velásquez ejecutó un proyecto de aprendizaje llamado “Chatarra radio, repotencia tu aprendizaje”, se trata de 30 aparatos que llegó a reparar y potenciar con un panel fotovoltaico para su autorrecarga; además, le incorporó un dispositivo de almacenamiento de una variedad de información educativa en audio en castellano y quechua, buscando desarrollar el aprendizaje autónomo de los estudiantes.
Fuente:andina.pe

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