LAS MENTIRAS MATAN MUCHO MÁS QUE LA ENFERMEDAD

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Barra histórica de PERÚ COVID 19/@ PiuraVirtual

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Por:Santiago Paz López
Desde que empezó la actual crisis humanitaria hemos visto como afloró lo peor de algunas personas y empresas. No digo que antes no lo fueran, tan solo digo que la pandemia estropeó el maquillaje que cubría su egoísmo y ambición sin medida, alimentando un individualismo sin freno ni límites para justificar los monopolios.
Recuerdo a muchas personas ‘exitosas’ en la región decir que no importaba el medio ni el modo, lo importante era la cifra final en la cuenta bancaria y muchos de ellos, a pesar de la cercanía, nunca entendieron mi trabajo y nunca lo entenderán porque tenemos modos distintos de ver el mundo y comprenderlo. Supongo que sigo siendo un soñador que cree en la solidaridad y el trabajo colectivo, en la necesidad de fortalecernos entre todos para poder enfrentar los retos de un mundo globalizado y además multipolar. Además, en la actual crisis, confirmo que no estaba tan equivocado, porque a pesar del pesimismo imperante he visto señales de solidaridad increíbles y eso nos debe llenar de esperanzas. Porque si como ciudadanos nos hacemos escuchar, nuestras autoridades tendrán que trabajar y un ejemplo de ello es el caso del oxígeno, escasez que provocó tamaña indignación entre los piuranos que obligó a las autoridades a trabajar y actualmente parece que se va solucionando aunque parcialmente, pero algo es algo. Espero que por el bien de nuestro pueblo, las autoridades puedan dar señales de mayor eficiencia, porque ya no estamos para improvisar.
Pero con lo manifestado no quiero que se entienda que las autoridades son los únicos responsables, como ciudadanos debemos asumir que algo de responsabilidad tenemos y creo que en el panorama actual podemos ayudar mucho, si empezamos a escuchar más a NUESTRO SENTIDO COMÚN, es decir, antes de hacer algo o compartir información, darnos algo de tiempo para reflexionar, consultar y sobre todo verificar dicha información, para no tener luego que lamentar tragedias. Y es que lamentablemente abunda información falsa y por la desesperación la gente las comparte. Ejemplos de ello tenemos en abundancia, como los que afirmaban que beber agua de mar evitaba el contagio del COVID-19 y aunque claramente era absurdo, mucha gente lo hizo. Algunos decían que comer ajos en abundancia curaba la enfermedad y bueno, comer ajo no es malo, pero en exceso todos por lógica podemos intuir que no lo es, del mismo modo hablaban del bicarbonato. Lo más insólito vino del mismo presidente de los EEUU, Donald Trump, que recomendó a la gente ingerir –o de alguna manera insertar– una fuente de luz ultravioleta en su cuerpo o inyectar un desinfectante para lograr una ‘limpieza’ en los pulmones, esto hizo que mucha gente en los EE.UU siguiera estas recomendaciones y se intoxicara.
Ahora también ha surgido el tema con la IVERMECTINA, que si bien es cierto se usa en humanos, solo está indicada cuando una persona ya tiene el virus; tengo la información que por desconocimiento comunidades enteras se están aplicando este producto y de esta manera estamos exponiendo innecesariamente a nuestros seres queridos a los efectos secundarios indeseados.
Finalmente quiero terminar estas palabras llamando a la reflexión, no solo a las autoridades, sino muy especialmente a todos los ciudadanos, dado que debemos combatir las noticias falsas y los remedios que pueden resultar peligrosos, debemos ser conscientes que actualmente no hay una cura y lo que existen son tratamientos, los cuales en todo caso deben ser prescritos por algún médico y lo digo, porque la desinformación y los mitos pueden ser mucho más mortales que la misma enfermedad y la historia de la humanidad está plagado igualmente de ejemplos. Tengamos mucho cuidado.