- PUBLICIDAD 951607154 -

[ VENTA ] 🚗 Frontier, año 2013, doble tracción 4×4 , doble cabina, motor petrolero 2.5, aire acondicionado, llantas nuevas, aros de aleación.📞 951607154

✅ Ir a :https://tinyurl.com/y3rwketk

Compartir

Por: Billy Crisanto Seminario

La reciente suspensión de la directora de la Ugel Tambogrande, ámbito en el que he trabajado, me han suscitado algunas reflexiones. Veamos. Michel Foucault escribió que todo poder va a generar siempre una resistencia a sí mismo. Podemos partir de esta idea para analizar su dinámica en nuestra realidad. Surgida dicha resistencia, quien ejerce el poder va a tratar de neutralizarla a través de la represión, o comprando aliados dentro de los mismos dominados. También es posible que la cabeza del poder reflexione, cambie y negocie, en el buen sentido de la palabra, ejerciendo un democrático ejercicio de dicho poder, pero esto se concreta pocas veces. En la otra orilla sucederá algo similar. Los de que ejercen la resistencia radicalizarán sus medidas, o sucumbirán a las ofertas del poder convirtiéndose en aliados de éste. También surgirán, y esto es lo positivo, aquellos que, además de resistir, tiendan puentes para encontrar soluciones.

En nuestra historia reciente, el fujimorato es un ejemplo para entender estas relaciones de poder a nivel del Estado – Nación, y de como éste logró en muchos casos quebrar la resistencia que mencionaba Foucault. Y es que Fujimori fue un déspota. Es decir acumuló demasiado poder, e hizo un mal uso de éste, buscando terminar con cualquier tipo de oposición (o resistencia). Primero buscó comprar literalmente a aquellos opositores más influyentes. En muchos casos lo consiguió y los vladivideos son evidencias de ello; y cuando no lo conseguía echaba mano de todo un aparato represor que podía llegar hasta la tortura, la desaparición y el asesinato.

Un espacio más cercano, y crucial de ejercicio del poder es el que se presenta en los entes del sistema educativo, desde el ministerio hasta la escuela. En efecto. La calidad de la educación que se imparte, depende en gran medida de las relaciones de poder entre estos los entes y los agentes educativos, desde el ministro hasta los docentes, pasando por direcciones regionales y ugeles. Y es que lo que muchos no llegan a comprender es que el factor más importante de la calidad educativa es la motivación de quienes trabajan directamente con los estudiantes.

Es en estos espacios donde la realidad nos demuestra que en la mayoría de los casos no se gestiona (para utilizar una palabra de moda) adecuadamente el poder. En su dinámica encontramos varios tipos de actitudes de quienes tienen la posibilidad de generar una resistencia a dicho poder. Por un lado la sumisión que roza el servilismo. Luego tenemos la indiferencia de quien “no quiere hacerse problemas”. Finalmente tenemos los opositores, que a su vez son de dos tipos. Los intransigentes que critican destructivamente sin aportar ninguna alternativa; y los democráticos que precisamente se caracterizan por realizar una crítica constructiva, alcanzando siempre las propuestas para solucionar los problemas. Estos últimos, deberían ser quizá los aliados más valiosos para un buen ejercicio del poder.
Sin embargo, sucede que, ausentes el profesionalismo y la madurez, quien ejerce el mencionado poder no da la talla para hacer un buen uso de éste. Por ejemplo, le resulta sumamente difícil reconocer sus errores, mucho menos públicamente. Claro está que a estas alturas se da por sentado la importancia de las buenas formas que deberían primar en las relaciones humanas y laborales. Nos referimos a la práctica de valores indispensables como: el respeto, la tolerancia, el pluralismo, la honestidad, la apertura; y de habilidades sociales como: la empatía, la asertividad, el control emocional, la escucha activa, la paciencia, etc.

Planteadas las resistencias que genera el poder, lamentablemente constatamos que quien lo tiene frecuentemente llega a perder el sentido de la realidad, en sus relaciones y en sus decisiones. En lugar de aprovechar el potencial de los más capaces y honestos. De aquellos que lo ayudarán a crecer, y que son capaces de decirle sus errores de manera directa. Contrariamente, echa mano al facilismo de apoyarse en los sumisos, que al propio tiempo son arribistas. Estos, al buscar sus propios intereses, lejos de hacerle ver sus errores, suelen decirle aquello que aquel quiere escuchar. Pero esto no es gratuito, pues siempre pedirán algún “favorcito”, promoviendo primero el clientelaje, y luego la la corrupción. A estas alturas, como verán, ya asistimos a formas de degeneración del poder, como por ejemplo, una mentalidad maniqueísta (los que están conmigo son los buenos, y los críticos u opositores los malos).

La consecuencia inevitable del mal uso del poder es la agudización de los conflictos, y la insostenibilidad de quien lo detentó. Y es que llegadas las cosas a este punto perderá el apoyo de los eslabones superiores, volviendo nuevamente a pisar tierra, descubriendo tardíamente como se alejan muchos de aquellos que la adulaban ayer, y nunca tuvieron la honestidad de hacerle ver sus aciertos y sus errores…

#Billy Crisanto Seminario
#Piura – Perú

Compartir