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julio, 2019

28jun(jun 28)7:00 pm07jul(jul 7)7:00 pmNovena y Fiesta 2019 de Nuestra Madre La Virgen del Perpetuo Socorro.

06jul9:00 am2:00 pmPROGRAMA | AGROECOLOGÍA 2019

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9 años inolvidables de mi vida, mi hermanito ganaba por primera vez un premio en la tómbola del colegio donde estudiaba, era un lindo pollito.
No podría olvidar su rostro iluminado, sus manitas pequeñas abrazando a la que sería su mascota predilecta.

Entre la emoción del nuevo miembro de la familia, el lindo pollito, se desencadeno una ardua faena, pensar en un nombre para él, yo dispuse que se llamaría Ariel, como el protagonista de una novela argentina de moda por aquel tiempo “Pobre diabla”
Mi madre al enterarse del nombre elegido dio el grito al cielo y grito Lily, estás viendo novelas.

La mire sonriente y conteste de vez en cuando. Mi madre con mirada firme, pero con una sonrisa en los labios, contesto no cabe duda que eres creativa para buscarle un nombre a la mascota de tu hermano.

Entre risas y anécdotas el afamado ARIEL, se convertía en engreído de la casa, teníamos que buscarle habitación como decía mi hermanito.
Lily, cuál será su camita, donde dormirá, que le daremos de comer, eran las preguntas que angustiaban a Roberto mi hermano.
Gran experiencia el cuidar de un ave, entre risas, desatinos y ocurrencias el pequeño Ariel, en pocos días dejo de ser el lindo pollito amarillo.

Me levante y me di cuenta que no tenía su lindo pelaje tan suavecito como una motita de algodón, mi hermano y yo nos pusimos a llorar sin consuelo. Nuestro pollito había perdido su belleza, pero mi padre hombre de campo, se puso a reír y nos digo:
Ya los voy a llevar unos meses a la hacienda para que aprendan y dejen de pensar tonterías, los pollitos al crecer van cambiando, se les caen la pelusita y luego su cuerpo estará cubierto de plumas, mi hermano grito pero estas plumas son negras, mi padre le miro y digo:

– A ti te dejare todo un año hasta que aprendas bien como es la vida el campo.
Poco a poco nuestro pollito, tomaba la apariencia de un hermoso gallo, pero el día menos pensado no escuchamos su canto, desesperados salimos en su búsqueda y no estaba, lloramos los dos hermanitos abrazados, nuestro pollito se escapó, se fue tal vez , o se lo robaron nunca lo supimos, tan solo quedaba la angustia de no saber de él.

Roberto llegó a querer mucho a su mascotita , era la inocencia de un niño con una pequeña ave que fue despertando el asombro ante la riqueza de la naturaleza, era la ocasión de aprender a tener responsabilidad ante sus cuidados, fue la primera ilusión de conservar la vida de un ser creado por Dios.
La casa estaba vacía, ya no se escuchaba su piar, y sus primeros cantos al amanecer de gallo altivo y buenmozo.
Mi padre viajaba todas las semanas a su hacienda, y como buen padre había notado nuestra tristeza.
Un atardecer, cuando el sol estaba ocultándose, los recuerdos de nuestro pollito no podían dejar de estar presentes. De pronto escuchamos que Concepción irrumpía a gritos en el salón de la casa diciendo:

-Ña Mery, Ña Mery
Que pasa muchacha, porque estas tan asustada
-Ña Mery el primo, el primo,
-Cuál primo muchacha, el primo hermano de la lechuza, que tonterías hablas, Concepción.
Si Ña Mery, ahí está ese animal, y es del diablo, yo le digo Ña Mery que es primo hermano de la lechuza.
-Dios, mío que dices y quien ha traído ese animal, a ver dime quien lo atraído
-Don Lucho, lo ha traído, y lo tiene bien empuñao.

Mi madre, sorprendida salió en búsqueda de mi padre y del primo de la lechuza.
Si efectivamente, mi querido padre estaba ahí, con su acostumbrado camarico de cosas del campo, como se dice en Piura, con el animal raro bien empuñao en los brazos.
-Lucho, dime que pasa que esta muchacha esta aterrada diciendo que traes aun animal del diablo.
-Ay mujer no me hagas reirá, son cosas de “Conce”, nombre de cariño que le decíamos a nuestra nana, muchachita buena del campo, ocurrente y muy solicita en los trabajos y cuidados que prodigaba para nosotros, era ella una enciclopedia abierta, que nos permitía conocer las costumbres e idiosincrasia de su tierra.
Mi padre, llamo a la orden noble muchachita de campo
-Conce que es lo que está diciendo a la señora Mery, la asustas y también vas asustar a mis hijos.
No Don Luchito, no me reprenda, pero a usted, que también lo han destetao, en el campo sabe que este pájaro es primo hermano de la lechuza, y que la lechuza es bien amiga de los brujos, por eso don Luchito yo pienso que este Hure, siempre va con su prima a ver al diablo.
-Conce, muchacha este Hurequeque no es primo de la lechuza, entre los animales no hay parientes y deja de asustarnos, con tu historia.
-Gueno, Don Lucho reculo mis palabras, ya no diré naa, pero eso me enseño mi abuela que la lechuza y el huere eran primos.
Mujer, mira es un Hurequeque, me lo han regalado y lo he traído, porque los churres están tristes, por la pérdida de Ariel, este pajarito no es de por acá, lo ha traído un cholito lambayecano, le he contado que Roberto esta triste porque se perdió el pollito.
Mi madre, escuchaba el relato con atención y contesto espero que no pase nada malo en la casa, ya sabes Lucho, voy a confiar en ti.
Conce, ven lleva al Huere al patio y llama a los chicos para presentárselo.
Nuestra nana, subió volando gritando:
-Niña, niño vengan rapidito, su papito les llama
-Que pasa, por qué nos llama pregunte.
-Niña es que ha traído al primo
-Roberto, la miró y exclamó, habla bien, que primo ha venido, de dónde viene cómo se llama.

Se llama Huere
-Qué dicessss, como que Huere
-Si pues niño, su nombre es ese, Huerequeque
-Hermana que tonterías habla Conce
Mejor bajamos hermanito, a ver qué sucede.
-Mamita, mamita, que pasa quien ha venido, dice Conce, que vino un primo a vernos.
-Jajajaja, hija esta Conce, y sus cosas, vengan vamos al jardín, tu papa les ha traído una sorpresa.
Mi padre estaba ahí, sentado en su poltrona y entre sus manos estaba el gran primo.
Con la gracia y ocurrencias tan singulares de mi amado padre, fue el protagonista de uno de los recuerdos más inolvidables de nuestra infancia.

Mi padre procedido a la ocurrente presentación
-Querido primo Huerequeque, le presento a su bella primita la princesita Lily, y al príncipe Roberto su primo acá en la ciudad.

Con cara de asombro ante la presencia del visitante y las ocurrencias de nuestro padre, observamos aquel personaje del reino de las aves con inquietud, mi hermanito susurraba en mi oído, este pájaro no se compara a mi ArieL.
Mi madre, sonriente ante las palabras de presentación, dice.
-Conce, tenemos que invitarle la cena al primo que le servimos.
-Ña Mery, estos solo comen bichos, de dónde por aquí le saco bichos pa dale.
-Lucho, y ahora que le damos al Huere
-Mujer ya ve tú, que le das un poco de arroz, maíz, no sé el hambre le hará comer.
Pasaron las horas y el Primo no comía, lo que es nada, mi hermano lo miraba sorprendido y el pobre animalito no despertaba el mismo sentimiento que nuestro amado pollito.
Concepción, hizo todo los esfuerzos posibles para cumplir con la noble tarea, encomendada para ella, hacer que el pajarito coma un bocado, le dio cuanto pudo y el pobre primo no pasaba nada.

-Ña Mery, ya no sé qué darle al Huere, no come nada
-Muchacha no que eres del campo, tú sabrás cómo hacer para que coma, voy a revisarle el huerguero, a ver si esta atorao.
-Hermanita, pregunto mi hermanito comió el primo siquiera algo,nada hermanito, no come nada el pobre.
De pronto el Huere, empezó a dar unos gritos tan extraños, que salimos corriendo. Conce se puso a reír, no niños, no se asusten está cantando, eso es gueno, porque no está triste, porque si se pone triste se muere.

El primo dio su mejor serenata, en la ciudad, poco a poco fuimos entendiendo la melodía de su canto y supimos que las aves se expresan de distinta manera, aprendimos que existen aves que extrañan demasiado la pampa, el río, el aire, que no es fácil, que ellos se acostumbren en la ciudad.
El Huerequeque estuvo algunos días en casa, pero luego tuvo que partir a su campo, durante su estancia el primo ocupo un sitio especial en la familia, se le atendió a cuerpo de rey, tuvo a sus más fieles, compañeros mi hermano y yo, quienes intentamos darle el mejor alojamiento posible en nuestro hogar, pero nada podía remplazar su cálido palacio, donde se servía para el más rico banquete, para un paladar tan exigente como el que tenía.

Mi padre, lo tomo entre sus brazos y nos digo, lo llevare de nuevo al campo, estará mejor en libertad. Este animalito hijos nos ha enseñado, que nada es igual si nos privan de la libertad, yo quise remplazarlo por Ariel, pero no es posible volverá a caminar por las tierras calientes, a comer lo que el desee, él sabe sobrevivir, nadie le da de comer en a la boca, el solo busca y se esfuerza por conseguir su alimento, en el campo dará las mejores serenatas para el deleite de todos los animales del campo.

Vimos partir, a nuestro primo y cada que lo recordamos lo hacemos con gran cariño. No podremos dejar de agradecer las enseñanzas de aquella niña-mujer que con su inocencia día a día nos enseñaba cosas tan nuevas, pero tan enriquecedoras para nuestra vida, expresiones y sabiduría de gente buena del campo grabada en nuestros corazones esta para la eternidad.

Padre bueno, tu siempre tan atento a nuestras tristezas junto a mi madre, nos has dado lo mejor siempre lo diré, gracias por enseñarnos a conocer la riqueza y la pobreza la mejor herencia para nosotros tus hijos.

Para ti querido Huerequeque, nuestro primo querido estos versos en tu honor.

Altivo caminas por la tierra doradas por el sol
Hurequeque es tu nombre en lengua del Señor de Sipán
En la tierna noche Hurequeque sigue mirando las estrellas
Hurequeque sigue cuidando mis pampas
Sigue cantando tu serenata que alegra el alma del campo.

Con cariño para el primo “El Hurequeque”, que con su historia engalanó los episodios más, lindos de nuestra épocas infantiles.

Autora Lilian Houghton Hidalgo.
Fotos Jorge Eduardo Guzman Castro

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