Una duda en esta encuesta surge del alto número de escépticos o hastiados de los políticos (no votaría por ninguno) que en todos los casos supera al candidato con mayor aceptación. Sí la gente está cansada o decepcionada de los políticos tradicionales, este rechazo debe ser más grande en los políticos que nos gobiernan, y mucho más, si han sido reelectos. Ergo. El más perjudicado de este ánimo anti políticos debería ser, de lejos, el actual presidente regional Trelles Lara.
Lo controversial de las encuestas
Es tentador y hasta argumentable pensar que el entorno de Trelles Lara ha tenido mucho que ver con los resultados de la reciente encuesta aplicada por ICSI PERÚ. Está tan plagado de intereses este negocio que hay que tomarlo con pinzas. Como sabemos, las encuestadoras trabajan a pedido. Las más confiables generalmente de los grandes medios de comunicación, y las otras de los propios candidatos o partidos. Esto último no debe sesgar necesariamente los resultados. Yo como postulante a un cargo me conviene tener resultados reales a partir de los cuales diseñar o ajustar mis estrategias de campaña.
Por ello lo importante en este trabajo es la transparencia. La empresa de mercado y/o opinión debe mencionar la identidad de quien encarga el trabajo, le sean los resultados favorables o no. Ahora. Es entendible que una empresa que recién comienza como ICSI, debe realizar estudios de motus propio para ir creándose un prestigio que le permita luego ser requerida. La otra explicación, y no quiero pensarla, es que mi amigo Mauro Vegas haya pasado el sombrero por algunos candidatos a cambio de una “ayudita” en los resultados, y de esta forma recuperar los nueve mil soles que manifiesta haber invertido.
Asumiendo que no hayan existido manejos oscuros en esta encuesta, quisiera enfatizar algunos puntos poco claros. Veamos. No se ha precisado sí las preguntas sobre intención de voto han sido asistidas (presentando al encuestado una lista de candidatos) o han sido de respuesta espontánea. Otra duda surge del alto número de escépticos o hastiados de los políticos (no votaría por ninguno) que en todos los casos supera al candidato con mayor aceptación. Sí la gente está cansada o decepcionada de los políticos tradicionales, este rechazo debe ser más grande en los políticos que nos gobiernan, y mucho más, si han sido reelectos. Ergo. El más perjudicado de este ánimo anti políticos debería ser, de lejos, el actual presidente regional Trelles Lara.
Precisamente el alto porcentaje de escépticos, hastiados o indecisos, altera drásticamente el resultado absoluto (sobre el 100% del universo electoral). Por ejemplo en la pregunta para elecciones regionales, sí sumamos el 37.50 % que no votaría por ningún candidato, más el 13% que no sobe o no opina, da un total de 50.50%. Consecuentemente los porcentajes de preferencias pertenecen sólo al 49.50 que si tiene simpatía por algún candidato. Esto significa que el 15.40% de Trelles Lara, proyectado al 100% de electores, equivale apenas a un minúsculo 7.6%. Lo mismo sucede con la votación de la candidata Ruby de Aguilar. Si a esto sumamos que no se trabajado en todas las provincias, estos resultados no deberían levantar tanta polvareda, pues son poco representativos de la realidad.
billy crisanto seminario